La función de control, es requisito obligado para comprender y contrastar el modelo de negocio de una empresa así como para evaluar el resultado de las decisiones que se deleguen y el interés y conveniencia de cada una de las actividades que componen la cartera de la empresa.
Constituye un instrumento para adecuar los procesos de coordinación y participación en la empresa.
La gestión de empresas exige de sus dirigentes que lideren de forma responsable al colectivo que integra la organización. El manager de la empresa ha de estar totalmente implicado en la función de control.
El control de gestión ofrece mecanismo valioso para contribuir a perfilar una cultura y un entorno de gestión tendentes a estimular y aunar esfuerzos individuales.
El control consiste en su capacidad para influir sobre los comportamientos de los responsables funcionales y operativos de la empresa para integrarlos en un proyecto común.
En definitiva, es un mecanismo insustituible para la mejora continua de la calidad de la gestión de la empresa.